VICTORIA
LÓPEZ GONZALEZ
-MEJORANA-

"El
rio". Claudé Monet

BIOGRAFÍA
Nació
en una pequeña localidad de Albacete (Nava de Arriba),
donde transcurrió su infancia. A la edad de 13 años,
se trasladó
a la ciudad (Albacete), donde cursó sus estudios de Bachillerato
y Magisterio
en el colegio religioso "Santo Ángel".
Durante
varios años estuvo dedicada a la docencia.
Su inclinación por la poesía le viene desde hace tiempo,
sin embargo no se decidió a plasmarlo en versos hasta hace
cinco años,
en que sintió la necesidad de exteriorizas sus vivencias, recuerdos
y sentimientos.
Tiene
publicados poemas en varias páginas web con el pseudónimo
de Mejorana.
Ha colaborado en publicaciones de antología poética.
En diciembre de 2005, se publicó su primer poemario:
“Cuando el alma dice”, en el que ha puesto gran empeño
y cariño.
POEMAS
A
la Mancha (en el IV centenario del Quijote )
A
ti, que viste mi risa
y oíste mi llanto primero,
tierra noble de la Mancha,
hoy te dedico mis letras.
Regazo de almas sencillas
que abren surcos de esperanza,
regados con su sudor,
labrados con el amor
y la nobleza más brava.
Quiero contemplar tus campos
de viñas, trigos y olivos
embriagarme del aroma
del almendro florecido;
y sentir bajo mis pies
el polvo de tus caminos.
Que mi cielo sea tu cielo,
de ese color tan azul
que tu horizonte me muestra
los días de primavera
cuando está granando el trigo
y ya está cerca la siega.
Vivo abrazada a tu llano
como remanso en mis venas,
ancha alma de Quijotes,
palacio de Dulcineas.
En otras vidas futuras
seguiría siendo manchega
portando siempre orgullosa
como estandarte...la tierra.
Cogida
de tu mano
Quisiera caminar
como siempre, cogida de tu mano
y poder reclinar
mi cabeza de niña en tu regazo.
Tu
abrazo
fue mi calor en mis días de frío,
tu amor
fue fresca brisa en mis días de estío.
Has
sido el firme escudo
que ahuyentó todas mis tempestades,
tu mimo, tu sonrisa
alejaron de mí las soledades.
En
mis noches de insomnio
a mi lado, vigilante y paciente
para alejar de mí
los fantasmas que acosaban mi mente.
No
te importó ni el frío ni el calor,
no escatimaste una pizca de tu esfuerzo;
tu ternura de madre
enció a los monstruos que oscurecían mi cielo.
Ahora
que tus sienes ya son grises
y que en tu piel dejan huella los años,
deja que sea mi mano
quien dé apoyo y firmeza a tus pasos.
Déjame
que te recuerde
que te quiero, aunque no te lo diga;
gracias madre por ser
mi refugio y mi fuerza en la vida.
Así
te quiero
Como la tierra al sol,
como el agua a las nubes
como el aire que me hace respirar:
así te quiero,
así te necesito,
así te espero.
Como
la noche busca el sol,
como la hierba el agua,
como un jardín las flores:
así te busco yo,
así te necesito,
así te amo.
Y
en mis sueños
tú,
en tu alma sedienta de mí,
sintiéndome vivir en tus latidos:
así me buscas,
así me deseas,
así me tienes.
Soneto
I
De sed entre las calles abrasadas
el silencio se posa en el olvido,
estando mi rosal ya florecido
en una primavera desfasada.
Si
tienes que alejarte, hazlo mañana
cuando estén los jilgueros en sus nidos,
y llenos de tu esencia mis sentidos,
y la aurora radiante y soberana.
Hoy,
siento que este instante es melodía,
es de noche y mi voz ya te reclama
abriéndome al albor de un nuevo día.
El
eco de tu nombre suena en mi alma,
muere julio y te sueño todavía;
si tienes que alejarte... hazlo mañana.
Siempre
tú
Andaré mil caminos
y sabré
que todos al final
me llevarán a ti.
Quizá estuve un momento
confundida,
ahuyentando silencios.
Buscaré entre dos luces
apagar soledades,
llenar espacios;
andaré mil caminos
y sabré
que sólo y al final
siempre estás tú
escondido en cada letra
que mi pluma dibuje,
oculto en cada huella
que mi piel oculte
bajo otra huella.
Recorreré
mil mundos
y al final...
siempre tú.
Evocación
de estío
Cuando evoco mi niñez
entre los campos y los vientos,
entre la lluvia y el rocío,
y entre el sabor del trigo tierno
siento
como un olor a estío.
Queda prendido en mis recuerdos
sonido seco de la siega,
blandiendo hoces, sin aliento
un
sol que hacía arder la tierra,
que desvelaba sus misterios;
haces cargados de esperanza,
ríos de sudor entre los cuerpos.
Bajo
los pinos, parca siesta,
el rito calmo del sosiego,
breve momento de sopor
abrazo íntimo y eterno.
Oigo
las voces y las risas;
y toco haces de trigo seco.
Mi mente busca entre esos campos
envueltos ahora en el silencio.
CUANDO
LLEGUE SEPTIEMBRE
Cuando
llegue septiembre, entre otras playas,
buscarás dar cobijo a tus lamentos;
como ave migratoria, entre otros vientos
se perderá tu vuelo, de ala en ala.
Te
olvidarás del cálido verano
que en su horizonte ( espejo de mis aguas )
nunca se viera imagen reflejada
más que la fiel figura de tus manos.
El
viaje repentino, inesperado,
que te llamó a vagar por otros mundos,
convierte en un poema inacabado,
en
tu otoño, mi invierno prematuro.
El rumbo que tus alas han marcado
huele a olvido y a verso frío y oscuro.

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