RAFAEL ÁNGEL CORTÉS

 

Playa Flamenco. Isla de Culebra. -PUERTO RICO-

 

 

Mi nombre es Rafael Ángel Cortés.

Nací un 23 de junio de hace muchos años en la ciudad de Río Piedras,

San Juan de Puerto Rico. Soy de naturaleza humilde.

Resido en la islita habitada más pequeña de todo el Caribe:

Isla de Culebra, que es parte de la Isla de Puerto Rico, entre las Islas Vírgenes americanas y la isla principal (Puerto Rico).


Cursé estudios en la Universidad de Puerto Rico y durante mi trayectoria,

y hasta fechas recientes, siempre me he actualizado con cursos universitarios de extensión,

los cuales me mantienen al día académicamente.

Me especializo en el idioma español aunque domino también el idioma inglés.

Soy amante de la buena lectura y escribo para mi propia satisfacción,

aunque ya he publicado varios folletos y, recientemente, un poemario dedicado a los niños,

titulado “Poesía para nuestro futuro”, el cual es estudiado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña

para su publicación y uso general. Para fines de 2003 espero haber sacado a la luz mi nuevo libro titulado

Poemas de siempre que consta de 130 páginas.


Mi poesía es estudiada a profundidad por profesores de literatura en el

Colegio Universitario de Mayagüez y se discute como parte del currículo literario.

Dios me ha regalado el don de poder generar confianza en las personas,

quienes me ofrecen el honor de ser su consultor personal. Me considero ser de carácter afable y jovial.

Me gusta la filosofía y la escudriño. Siento un profundo respeto por los antiguos filósofos de otras épocas

y puedo discernir los filósofos actuales, a quienes también admiro.

De todos sigo aprendiendo cada día y añadiendo a mi propia filosofía.

Mi debilidad es la mujer.- “Así nací... y así muero”—me dije un día—.

Mi frase preferida: “No es el primer amor, sino el más grande, el que nos llena el alma.”


La inspiración mayor de todas mis poesías es la mujer.

No sólo la mujer borincana, sino la mujer a nivel internacional,

porque toda mujer es bella y fue hecha por Dios, con el corazón más hermoso y con una gran cantidad de amor.

De ahí parte su belleza. El amor de la mujer, en todos los aspectos, supera por mucho al amor del varón.

No existe forma de comparación. Un amigo, Profesor de la Universidad de Puerto Rico,

habiéndole planteado este dilema, comentó: “La mujer ama de profundidad;

el hombre sólo sabe amar de superficie”. Creo que es una buena explicación y debo admitir que muy acertada.

Mi poeta preferido, mi maestro: José Angel Buesa.

Aunque he leído a Becquer, Gibrán Khalil, Neruda... y otros, destaco a Gibran Kahlil, “por tener la frase ideal en todo momento.

Aquélla que quisieras decir en alguna ocasión y no aparece en nuestra mente en el momento adecuado.”

Y ahora que conoces un poco de mí, te invito a navegar por mis letras.

Sé que, juntos, pasaremos unos minutos muy románticos y estimulantes...

Si piensas que alguna vez puedo servirte, no dudes en escribirme; me puedes contactar a través de mi correo personal:

 

Mi dirección

 

 

ASÍ TE AMO

Rafael Ángel ©

Te amo tan fuerte como no imaginas,
te amo tan dulce como no imagino;
siento tu dulce amor por las esquinas
y en cada uno de los rincones del camino.

Te amo, vida mía, mas no sé cuánto;
Te amo porque así lo dispone el destino;
te amo porque significas tanto;
porque eres esa luz que me marca mi sino.

Te amo como ama el sol a las estrellas.
Te amo con tal pasión y tal vehemencia,
cuando descubro que eres la más bella

de todo el firmamento y el espacio.
Ámame tú también, muy, muy despacio,
como va el paso fiel... pues, de la luna aquélla... !

 

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VINE A ROMPER CONTIGO
Autor: Rafael Angel

¿Acaso crees que pienso en ti como antes?
¿Acaso crees que todo marcha igual,
y que el amor sigue aún constante?
¿No sabes que las huellas del camino
se marchan con el tiempo y el andar,
las que recorre luego… algún otro peregrino?
¿No crees en la distancia? ¿Ni en la ausencia?
¿No sabes que se pierde en la ignorancia,
lo que una vez fuera inocencia?

¡No sé por qué te miento! ¡No sé por qué te digo,
si no es esto lo que siento! ¡No sé por qué me engaño
mostrando ante ti el rostro
de un extraño…!

Maldita tu partida. Maldito aquellos días
en que de mí te fuiste,
dejándome impregnado cada poro
con el bendito elixir de tus labios
que hoy extraño y añoro!
Vine a romper contigo;
a romper el silencio que me mata,
a confiarte una vez más cuánto te adoro,
a que sepas que mi alma se desata
en total abandono
cuando te pienso a ti… cada mañana,
cada mañana… ¡cada mañana…
…cuando despierto solo…!

 

 

***********************

SIN EMBARGO
Autor: Rafael Angel

Puedo pensar en miles cosas al instante;
puedo tener los más increíbles dulces sueños;
puedo llevar mi vida por delante
y sin embargo... ¡no puedo ser tu dueño... !

Puedo pensar en un amor y en miles besos,
en mil caricias recibidas con empeño.
Puedo soñar con tu presencia cada noche
y sin embargo... ¡no puedo ser tu dueño!

Puedo vencer mi soledad y hacerme esclavo
de ti, hermosa mujer; ser hogareño.
Puedo vencer cualquier obstáculo encontrado
y sin embargo... ¡no puedo ser tu dueño...!

 

************************

ELCHISME DE LA PLAYA
(Poema jíbaro)
Autor: Rafael Angel

¡Eche pa’ca, reina linda,
que yo a uté le vo’a contal:
lo que ha pasao en la ejquina
pegaíto al platanal.
Mire uté, mi chamaquita,
que yo tuve bien callao,
pero a uté le hago cuentita;
véngase pa’l soberao.
Resulta que ayé, en la playa,
(ésa de Barceloneta),
estaba siña Rubejta
dizque con Rafo ajumao.
Y que bailando apretao
se le cayó la chaqueta;
y se le vio hasta...
la mueca
y toito el mundo eslembao.
Pero el chisme no ha acabao,
puej dicen laj malaj lenguaj
que a distancia e siete legua
el embroyo ya ha llegao.
Habráse vijto, cara’o,
cómo corre el comentario,
si ayé cumplió el novenario
de la muerte de Totó,
y de eso nadien jabló,
puej parece que la gente
que (dicen) que son decente
y son gallitos castao,
les gusta jablá de lao
de cualquier chisme caliente.
Hay que ver a ‘ño Vicente,
cuando viniendo e’ la playa,
abrió su boca e tarraya
con el chisme de Rubejta:
que si no ejtaba cubiejta,
que el traje se le bajó,
que en la arena se le vio
lo que no se debió ver,
y así hajta el amanecer
ejtuvo hablando e’ Jacinto,
de Perico y de Anacleto,
que si ajumó a su esqueleto;
mil cosas... y qué sé yo...!
Pero qué te digo yo:
vaya al caraj con su cuento.


15 de marzo de 2004

*************************

 

LO HE SABIDO
Autor: Rafael Angel

De antemano he sabido
que no he de ser tu dueño;
que aunque te busque estrellas,
y me llene el ensueño,
sólo seré un amigo
que te tendrá en su sueño,
que pondrá en tus mejillas
con dulzura y empeño,
besos que una amistad
tuya y mía forjaremos.
Y con estos pensares
yo me iré a mi recámara,
y pensaré en tu rostro
con amistad sagrada.
Y envidiaré a quien duerme
y acurruca tu cama,
mientras sueño despierto,
recostado en mi almohada... !

********************

 

NO LE VERAS...

¿Por qué preguntas?
¡Ya te he dicho otras veces que jamás le verás!
¡No entiendes! ¿verdad?

¿Crees que el dolor, la angustia, el sentir la traición,
el llorar... solo,
el perderte..., la ausencia del amor,
¿Se puede mirar con esos ojos?

¿Crees que es muy fácil colocar en pupilas
la sequedad de mis labios,
las llagas de mi herida?
¿Crees?

¡El dolor que me rasga el corazón,
el mismo que tú heriste,
el que he llorado, el que he sentido
y que he cargado con amor
con paz, con calma,
sólo se ve con alma y corazón...!

Y tú... no tienes corazón...
¡Ni tienes alma!

Rafael Ángel

 

 


EL CRISTO DE LA VERÓNICA

¡Ya lo esperaba, Señor!... ¡Lo presentía!
Que un regalo de amor nos preparabas...
no basado en la ciencia de los hombres
Ni siquiera basado en profecía.

Sin sospechar siquiera en mi conciente,
Te presentas, Señor, ¡tan de repente!

Mis ojos se negaban a creer, pues en mi mente
Te daba miles formas: arte presente
Que el pincel del artista acariciaba.
¡Y que el no conocerte hace evidente!

Te imaginaba hermoso; de ancha frente,
De bordados cabellos en tus sienes;
De grandes cejas negras; de ojos verdes;
De rostro ufano...y de mirada alegre!

Olvidé que la angustia, al ser humano,
transforma la alegría en penas crueles,
y sólo veía en ti a un Dios humano
sin ver al hombre real, que al dolor cede!

¿Por qué pediste al Padre “perdonase”
cuando clavávamos tus manos a conciencia
de lo que hacemos todavía con nuestra
ciencia
diciéndole: “No saben lo que hacen”

¿Cómo pudiste mirarnos con ternura,
como si nada hubiese hecho a tu persona
al clavarte tus pies? Mas de la altura
de tu cruz decías: “Padre, perdona”.

Dos mil años después, en nuestro lecho
de cruenta humanidad que aún te maltrata,
que en las ofensas, tu imagen desbarata...!
no te olvidas de mí, pobre desecho!

¡Te oré –lo sabes- sin cesar pedía,
pudiera en mis adentros llevar clara
tu verdadera imagen, tu real cara,
y que sin ver tu faz no moriría!

¡No he enjugado tus lágrimas, Señor,
soy el causante
de cada una de las que derramaste!
¡No sequé tu sudor; mis latigazos
-sobre tu espalda-
¡aún producen dolor!
¡No saqué tus espinas; al contrario:
aún pongo una corona de ellas,
y con tu sangre manchas tu sudario!

No me dolía tu caminar hacia el Calvario,
ni te ayudé a cargar la cruz por el camino,
como Simón, el acertado peregrino
que aterrado aceptaba el ayudarlo!

¡Nunca te he amado, Señor, lo suficiente
para ser merecedor de tanta gracia,
pues soy –mas bien- caudal de la ignorancia,
y sin embargo me llevas en tu mente!

De tal suerte que al final de lo existente,
como un acto de amor y de clemencia,
en mis adentros, mientras sentía tu ausencia,
recibía gracia del Creador omnisapiente!

Mas cuando menos merezco tu presencia,
me obsequias tu retrato milenario
haciendo de mi ser como un santuario
donde guardo las facciones de la ciencia,
como recuerdo del camino hacia el Calvario.

Gracias, mi Dios, te ofrezco en mi incensario
de oraciones que elevo a cada instante,
con tu imagen imponente y tan fragante,
todo un torrente de una triste alegría
que refleja tu rostro... en ese día!
¡Qué ignominia, Señor, tan antagónica:
Le ofreciste, en gratitud, a La Verónica,
la misma imagen que termina siendo mía!

Al mirar en tu rostro, queda fija
La tristeza que en tus ojos se refleja,
un “perdón” de verdad; una madeja
de bendiciones que al mundo le prolijas!

Al contemplar tu semblante entristecido,
tus ojos de perdón se te ennoblecen,
y en lo profundo, como un gemir, parece
que dijeras al mundo tan sufrido:
“Te he perdonado, hijo mío, ¡con creces!”

Rafael Ángel

 

 

¿POR QUÉ PREGUNTAS?

¡Ya no preguntes otra vez! ¡No quiero!
¡Te diré una verdad, aunque sea amarga:
Ya no me importas, entiéndelo, todo pasó;
fue como un sueño, un pasar, en una noche larga!

¡Pero hasta los sueños, buenos o malos,
también tienen final...!
¿Recuerdas el comienzo? ¡Sí, fue hermoso!
¡Dulce como la miel! ¡Era todo un rosal!

¿Recuerdas en el parque, la fuente cristalina?
¿Los niños retozando? ¿Las flores? ¿El olor?
Todavía está en mi mente todo aquello...
como está tu perfume, como está tu candor.

¡Pero ya no preguntes; hay tiempo que ha pasado!
¡Los niños ya crecieron; las flores marchitaron!
¡Sólo quedó el recuerdo de las rosas!
¡Y sólo las espinas se quedaron!

Ya no preguntes... ¡ya todo está olvidado!
¿Por qué te habría de odiar?
¿Porque otro amor entró en nuestro camino?
Pues dime, ¿cuál de todos? ¡Dime, cuál?

No estoy ajeno a tus locas fantasías,
pero estoy ciego, y tú te ves igual!
Al mezclar el buen vino en un cántaro viejo
es regar la semilla que no habrá de brotar!

Pero ya, ¡qué más da! Encontraste el camino
que te puso el destino y que habrás de seguir.
No te importe mi vida; no te importe mi sino,
no te importe mi nada. ¡Ya paré de sufrir!

Me enseñaste la vida y el amar a una rosa;
y al final de mis años me enterraste una espina
muy profunda en mi pecho, que no pude sacar.
Ya está sana la herida. Y la espina está dentro.
La cicatriz del tiempo no la deja sangrar.

Por eso, ya no preguntes. ¡Da igual!
Eres la oveja que dejó la manada.
Ya no escucho tu nombre. ¡No lo quiero escuchar!
Eres ya en mí un pasado. Eres ya sólo un nombre.
Eres sólo un recuerdo que no haré retornar.

Pero...¿odiarte? ¡No!
Porque el odio es, de cierta forma, igual al amor.
Es un final donde el amor acaba.
Tendría que despertar el amor que sentí.
¡Y entonces te odiaría!
Pero ya no preguntes. ¡Ya no preguntes nada!
¡Ya no preguntes nada!
¡Nada siento por ti!

Rafael Ángel

 

 

EL ROSAL DE LA FOSA


-Ya me voy, compañeros;
por hoy ya fue bastante.
Mi aturdida cabeza no resiste
todo el alcohol que esta noche comparte!

Debo llegar donde el amor me espera,
donde, pacientemente, cada noche,
de mis juergas terribles me consuela
sin preguntas, sin herir, sin un reproche!

Ya me voy, compañeros...
la vista se me nubla; siento ardor.
Nos veremos -tal vez- en otra noche
y ahogaremos nuestras penas en alcohol.

Pero, por hoy, ya basta...
Voy hasta su morada de candor
y hoy mis manos no llegarán vacías,
¡Le obsequiaré...! Ya sé.
¡Le obsequiaré una flor!

Y partió el bardo camino hacia su amada.
Y entre piruetas y tumbos, aturdido,
con cada paso recordaba su nido...
y caminaba! ¡Caminaba!

La luna daba luz a su camino;
la sombra de los árboles jugaba
en la ventisca de la noche fresca
de aquella madrugada!

¡Cuántas promesas rotas! (recordaba)
¡Cuántos momentos de pasión! (en su memoria)
¡Cuántas caricias! ¡Cuántos besos! (soñaba)
¡Cuántos dormir en su desnudo pecho,
en noches de lujuria! (sollozaba).

Y se cuenta que mientras caminaba
arrancó de un jardín aquella rosa,
cuyo aroma era frescura deliciosa,
que acariciaba con amor, para su amada!

La luna se apagó. Una total ausencia
de luz. Todo se hizo penumbra...
y un húmedo rocío de madrugada
mojaba el cuerpo aquél que una flor,
contra su pecho, apretujaba!

Y al renacer de aquella madrugada,
cuando un rayo de sol, de luz cubría
los entornos de aquel campo de lápidas,
al lado de una fosa alguien yacía,
y en torno de su cuerpo...como lágrimas,
un rosal florecía!

Rafael Ángel

 

 


TE EQUIVOCAS... OTRA VEZ

¡Oh, mujer! ¡Quiero darte las gracias por tu halago!
¿De verdad que lloraste en mi poesía?
Entonces, ¡gracias!, me estás acompañando;
Mi lágrima mojaba mi papel...
mientras te la escribía!

¡Me haces en fiesta y bebelata cada día!
¿Cuántas mujeres me cuentas en tu mente?
¿Cuántos amigos me acompañan diariamente?
¿Cuántas lujurias (¡te crees!) en esta orgía?

¿Estás mirando en tu celosa mente
cómo a mi amante voy quitando el vestido,
y acaricio en mis labios sus desnudos pechos...
igual que hacía contigo?

¿Estás mirando el deslizar mi mano
entre sus piernas, y mi boca en su cuello?
¿La estás viendo vibrar entre mis brazos
al llenarla de besos locos... bellos?

¿Qué más ves -dime-
¿La ves que, apasionada, me besaba
aquel pecho desnudo que fue tuyo,
donde soltabas cada noche, en un murmullo,
el placer, el gemir, cuando vibrabas?

¿Puedes ver cuando en éxtasis divino
el néctar de su cuerpo entrelazado
con mi cuerpo se retuerce, ya cansado
y se aquieta el furor... que causó el vino?

¿De veras puedes ver eso en tu mente?
¡Pues te equivocas...otra vez!

Mientras crees que soy así de afortunado...
soy sólo un solitario que no vive!
¡que llora en un rincón frente a un teclado
de una maldita máquina que escribe!

Rafael Ángel

 


 

TRAICIÓN

¡Cómo has podido herir mi corazón, si yo te amaba!
Cómo ha sangrado mi alma en esta alcoba.
Mientras, con tanto amor, yo te soñaba,
y en mis sueños te daba mi calor,
en otra alcoba, otro hombre te besaba!

¡Cuánto dolor, mujer, me has provocado!
En quien confiaba, mujer, ya no confío.
Me tiembla el alma; mi corazón es frío;
¡El calor del amor ya se ha apagado!

Rafael Ángel

 

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