MANUEL NAVARRO FERNÁNDEZ

 

"Jardín" de Joaquin Sorolla.

 

PASCUA FLORIDA

Florecía la flor en la pradera
en tu cara una sonrisa floreció
la luz del sol en tus ojos brilló
un cascabel de plata de tu boca salió
tus manos alzadas el cielo cogió
tu cuerpo se renovó
en tu corazón nacia una ilusión.

El calendario anunció la primavera
el campo se vestía de color
los pajarillos en el nido acurrudos
el esplendor de la hierba fue un fulgor
la nauraleza invade los sentidos
es tiempo para el amor

El Cordero ayer fue inmolado
hoy sobre la tierra se elevó
el tiempo de Pascua fue llegado
con ella lo hizo el perdon
Perdona el Padre al Hijo
el que hoy regresó.

Perdona el hermano al hermano
el amigo al amigo perdonó
perdón que al diferente alcanzó
perdona tu al alejado
que hoy a tu puerta llamó
y esta rima te recitó.

Es Primavera, es Pascua
tiempo de amor, de vida
de esperanza, de perdón
hoy, Isabel oí tu voz
y a tu renovada ilusión respondo
con un verso, con un beso y una flor.


                                 

 

AL ABANDONAR TUS SÁBANAS

Sobre la cortina blanca, enlutada
Se dibuja, vergonzosa, la alborada
Por entre las sábanas, bordadas
asoma, tímido, un pañuelo nacarado
donde se recojen las lagrimas de la noche
hechas de silencios sollozados
mientras en el bronce matutino
se va diluyendo el azabache tenebroso
tu enagua, negra, arrebujada descansa
sobre la alfombra solitaria
donde una mota de polvo, después otra,
cubren su negritud de escarcha
tras el cristal del sueño, adormece
el deseo de las horas pasadas
ahora, pompas de jabón,
que sobre tu hombro desnudo, estallan
en arco iris que ilumina
el lecho donde nuestros cuerpos
soñolientos se engarzan
abandono la suavidad de tus sabanas
mientras beso tus ojos cerrados
imprimo en el aire que te abraza,
unas palabras,
amor, de tu amor enamorado
mientras el alba,
con la tibieza de tu piel,
se engalana.

 

 

HUBIESE QUERIDO SER

Anoche, mientras bailabas
Hubiese querido ser música
hubiese querido ser danza
hubiese querido ser sombra
hubiese querido ser luminaria
hubiese querido ser soplo
hubiese querido ser...
y solo fui mirada
que vio tu alegria, tu danza
la luz en tu cara
tu figura de mujer
adorada

Anoche mientras danzabas
hubiese querido ser...
y solo fui silencio
que en silencio
te amaba.

 

 

¿HUELEN LAS NUBES?

Una caja cerrada, de color gris
duerme en el silencio
olvidado,
de un cajón
¿Quién la puso ahí?
¿Cómo llegó hasta aquí?
¿Qué guarda su estructura gris?

La libero de su sueño
del silencio
la aparto y la acerco,
dudo
al fin la abro
en el fondo
un sobre sin abrir
dirigido a mi

Hoy, precisamente hoy.
¿cuánto tiempo?
un día ,
un mes,
un año,
un siglo quizá,
¿tanto hace que no estás junto a mi?

¿Qué nos alejó?
¿qué nos pasó?
La respuesta guarda el sobre
errejada en cárcel de papel
respuesta que no quiero conocer
¿para qué saber?
no quiero conocer que te alejó
¿qué importa?
importa que no estas.

Aquel día
¿cuánto tiempo ya ?
un día, un siglo quizá,
no fuiste a nuestro bar
no estabas en nuestro apartado rincón
sentada en aquella vieja mesa de mármol
con una taza de café solo
sobre su fría piedra
un sobre dirigido a mi
impregnado de tu aroma.

Te esperé sentado en el vetusto bar
confié verte atravesar su arcaica penumbra
Iluminar con tu sonrisa su espacio
vana espera
¿Cuánto tiempo esperé?
Un minuto, una hora, quizá mil.

Cogí el sobre,
jugué con él
no lo abrí ¿para que?
lo guarde en la cartera,
deje el café sobre la mesa
pague y salí
nunca mas volví

Vuelvo a coger el sobre hoy
leo mi nombre escrito
vuelvo a jugar con él
después de un minuto, quizá mil,
lo encierro en la caja gris
¿Para que quiero saber?
quiero tenerte,
abrazarte, besarte, decirte......
¡no quiero saber¡ ¡quiero tener¡
y no te tengo
¿entonces para que saber?
¿qué me puedes decir?
¡nada¡.

Vivo tu presencia hoy,
siempre estás junto a mí
¿cuánto tiempo pasó?
un día, un siglo quizá
¿recuerdas aquel día?
mi mano cogiendo tu mano,
andábamos despacio,
mirando el rosicler del atardecer
las nubes revoltosas, preguntas
¿huelen las nubes?
no supe que decir.
Hoy, si estuvieses aquí
Respondería:


Las nubes van y vienen,
llevan y traen nuestros sueños
nuestros recuerdos,
nuestras esperanzas y deseos.
Las nubes son olas en el cielo,
a veces negras.
como los malos pensamientos
densas como las noches de insomnio.
Otras azules, saltarinas y alegres
rompen el cielo con blancas tiras de algodón,
te invitan a soñar,
a soñar despierto, en que las cosas pueden cambiar
!Que las podemos cambiar¡
Las nubes huelen, como huelen los sueños
igual que el primer beso
igual que el primer fracaso
igual que el primer amor.
Las nubes huelen a mar y a tierra
a guerra y a paz
a pecado y a perdón.
Las nubes nos llevan y nos traen
juegan.

 

 

 

 

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