JESÚS DOMÍNGUEZ

 

"Noche estrellada" de Vincent Van Gogh

 

BIOGRAFÍA

 

Nace en Sevilla, el 6 de Enero de 1977. Diplomado en Magisterio por la Universidad de Sevilla. Su afición por la poesía es muy temprana pero no es hasta 1997 cuando empieza a tomarse en serio la calidad de su pluma. Ese mismo año empieza a colaborar con Jaime Roldán (compositor y productor) escribiendo letras para canciones, cosechando a día de hoy innumerables éxitos en el mercado nacional y latinoamericano.

Ha recibido varias nominaciones: Finalista Premio Govantes Núñez 2003 del Grupo Cultural Rimbaud (Murcia), Finalista del Premio Primavera Eterna 2002 por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid. Y ha sido laureado con la Mención de Honor del Premio Nacional de Poesía XLIII JUSTAS LITERARIAS 2007 de Reinosa (Cantabria).

En 2007 publica varios poemas en la antología poética ¡Más Luz! de la Editorial GrupoBúho.

Colaborador habitual en la revistas literarias “Verdad Poética”, “Cuaderno de Poesía” y “Es hora de embriagarse”.

Soñador patológico, romántico y socialmente comprometido. Su original poesía acecha gobiernos y amores, armas y besos, pactos y ensayos…

 

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POEMAS

 

 

Inclinado en las hojas surco la tinta indeleble

 

Inclinado en las hojas surco la tinta indeleble

de cuentos infuturibles e impresentables pasados,

de cavidades extremas como ropa de indigente

y vandalismos pueriles debidamente adornados.

 

Ladeado para verme en tus ojos de tormenta

gobernada por ausentes verbos denodados,

es radiante la llanura que atraviesa tu vereda

pero el asno se tutela con los ojitos vendados.

 

Torcido como mi oído asomado para oírte.

Doblado como la esquina de la calle de tu casa.

Oblicuo como el pañuelo que no llega a despedirse.

 

Terciado como la vida insostenida sin tus asas.

Sesgado como los ojos que pretenden descubrirte,

caídos sin más remedio detrás de mis tristes gafas.

 

 

 

 

Paleontolocura

 

Resulta que hay un fósil de tus nalgas

instalado en mi sofá

como un capazo de nuez

apostado allá en el lodo,

y mirándolo me asalta

la certeza de tu ausencia.

 

En el respaldo descansa

tu columna vertebrada,

como antena de tejado

con perfil de interrogante,

y en los cojines tus manos

se enhebran desconfiadas.

 

Tus brazos categóricos,

como cauces de dos ríos

se deslizan

por el tejido indolente de tu adiós.

 

Estoy rendido entonces,

en tu hipnosis dormito

como huésped de necrópolis,

sumido en la derrota de saberte

acomodada en el chaiselongue,

con los pies como guirnaldas

regaladas en cornisas.

 

Y estoy, decía, entonces,

casi perdido de todo,

con la brújula imantada

y decidido a quererte

para casi toda tu vida

porque yo moriré antes, solo,

sobre el sofá inerte de tu inerte olvido,

cuando llega pregonando

el camión del tapicero.

 

 

 

UNA VIDA MÁS

 

¿Quieres que te enseñe

el planeta dónde vivimos?

Ven, verás,

siéntate conmigo.

 

Encenderé la televisión.

Están emitiendo un anuncio,

denuncia el hambre del mundo.

Le doy el mando a papá.

Contaré los segundos

que tarda en cambiar de canal.

Uno.

 

 

 

La Luna te aguarda...

 

La Luna te aguarda en la noche para ser Luna.

El aire para ser viento tu nombre pronuncia

y este pobre corazón que por ti sigue en ayunas

se yergue rebelde en silencio sin razón alguna.

 

Quiere la niebla llevarte al mar para ser bruma,

porque sabe, sumida en la asonancia de tu blusa,

que ha de bañarte el mar para que de mar presuma.

que mar que no te bañe no llega a ser laguna.

 

Que las olas sin tu piel son olas sin espuma,

sin salitre ni barco, sin pirata ni aventura,

sin Levante que levante el vuelo de la grulla.

 

Llueve, y no sabe el cielo gris en su espesura

que como lágrima tuya no hay lágrima ninguna,

ni sabe Dios que eres verso de su última locura.

 

 

 

 

Ahora nos parece

 

Ahora nos parece que no estuviste acá.

A mi porque no quiero acordarme

y a ti porque te olvidaste.

 

Ahora ya no sabes ni pronunciarme.

Pero no es cierto,

sólo que pasó el aire

 

Ahora nos parece, más a ti que a mí,

que no nos hemos muerto de amor

el uno por el otro,

muchas veces.

 

Y cuando tu nombre y el mío

surgen en la misma oración,

en otra boca, claro,

parecen los recuerdos hormigas asustadas

por la presencia humana.

 

Ahora, ahora va a resultar que no hubo nada,

que la cicatriz del labio

no es de tu mordida

y el jersey que llevas puesto

no es de mi bolsillo.

 

Ahora ya no te gustan los hombres con gafas,

Ni Roma, ni los Beatles,

ni el otoño.

 

Ahora va resultar que eres otra

Y que yo era otro,

que era una nube en tu cielo,

según dices,

Ahora resulta que yo era una catarata en un ojo.

 

Y yo no lo entiendo.

Ahora llueve, amanece y ruge el mar

como siempre lo ha hecho.

La luna es de plata y bla, bla

y pitos y flautas…

Pero eso no quita

que nos hayamos querido…

desesperadamente.

 

 

 

 

 

Los hijos del laissez faire

 

Ahí están, ya vienen.

Son los hijos del laissez faire .

Fuego verde en los dedos,

y prendida en los puños

gallinas decapitadas

cacareando apariencias.

Nada en los ojos,

rumbo perdido.

Tiros a diestro y siniestro

como un recluta novato

que se ha quedado ciego

en mitad de la batalla.

Los nietos del carpe diem

tienen tanto miedo

que ya no piden auxilio.

Todo mal entendido,

todo mal enseñado.

Demasiados caminos

para dos pies cada uno.

Manos veloces que usurean

a las palabras pensadas.

Gritos.

Ahí están, ya han llegado

y no saben qué decir

ni a qué han venido.

 

* Canción: Borrachera de melancolía

(Compuesta por Jesús Domínguez y Jaime Roldán. Interpretada por: Manuel de Angustias)

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