ISABEL BARCELÓ CHICO

 

"Paulo, vestido de arlequín". P. PICASSO. 1924

 

CINCO CANCIONES SIN MÚSICA

 

Para Alejandro

I

Cuando no eras más que un sueño,
creí amarte.

Y al sentir tus golpes impacientes batiendo
la redondez alegre de mi vientre
pensé que nunca te amaría como entonces.

Y ahora – tres años ya teniéndote en mis brazos –
me pregunto
si es que el amor conocerá algún límite.


II


Cuando duermes – tú no lo sabes –
reposa en tu pecho todo el mundo.

En los párpados cerrados, mariposas.
Y una gota de miel, grande y redonda, rueda
buscándote la boca.

Sobre tu cuerpo todo se esboza
un paisaje de caricias,
y en las manos confiadas y abiertas descansa
tu invención inocente de la vida.

La noche se ahonda para envolver tu cuna
pues cuando duermes – tu no lo sabes –
el mundo se concreta en tu mejilla.


III


¡Qué misterios se encierran
en la noche profunda!

(Por un puente de sueños,
Alejandro y la luna).


IV


Tu mano entre mis manos,
qué pequeña.

Se me asemeja a un animal herido
cobijado – dulce e indefensa,
abandonada y latiente como un pájaro – .

Tu mano entre mis manos,
qué redonda.

Luz y carne cerrada a cualquier grieta,
círculo limpio, fecundo y reposado
de tacto de cerezas.

Qué poder en las mías que destruyen
y ordenan y deciden la hora
de iniciar las caricias.

Y qué envidia de esa mano
– tan pequeña y redonda –
que los domingos llena de gozo
a las palomas.

V


Si alguna vez vives las horas
de amor ardiente y silencioso
junto a una cuna

y si entonces te preguntas
cómo hacer llegar el amor
a una criatura,

hijo,

toma sin miedo los caminos
que hemos andado tu padre y yo
para tu risa.

 

ISABEL BARCELÓ CHICO

 

 

 

 

Libro de visitas

 

 


¡Envía este poema a tus amigos!

Tu nombre:
Tu e-mail:


E-mail de tu amigo:



.

Volver