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FRANCISCO OLMEDO
"Sanson y Dalila" ANTON VAN DYCK. 1599-1641
Me
llamo Francisco José Olmedo, A
veces he utilizado el seudónimo de Poesía Nocturna, Pienso
que el mejor poeta o el mejor poema, Aun
no sé muy bien, por qué empecé a escribir poesía,
Veo
sus caras, son de personas sensibles, Tan fácil como extremadamente complejo ¿verdad?
Me debes ------------------- Que te cuidé la noche, Y el corazón de otoño despojado de inocencias, Que con coraza de ausencia, Vencí las huestes de las soledades. Me debes vida, la ausencia de los años. Y tú, amada, El sempiterno poema de mi pecho. Me debéis tardes y albas, El recuerdo y la memoria de cada rezo, Porque no habrá hombre ni poeta arrepentido, Que tanta fe tuviese en vuestra compartida hermosura Así de edades y sin causa, me fuisteis vistiendo de viejo Arrepintiéndome en silencio de ser joven Me debéis amada, El secreto ya marchito de mis días. Las ascuas encendidas del destino. Las que solo yo, sé, Solo, el altar arrugado, pero intacto, De mis sienes canas De mis labios maltratados
A
tu caricia lejana A tu distante piel, objeto La distinguida estrella de mi pecho Tan alta estirpe de amor Que alcanza a ver y persigue La roja tarde, prefacio de tu corazón
A tu caricia lejana La luna guío tras mi morada De suspiros puros y blancos Cual tulipado emblema hasta tu lecho Así, para de tus sueños desnudarte y en mis deseos, abrigar tu pasión
Con
el simple paso de tu andar frío Fría eres de tener Sirio y Canopus sobre la boca Por decidir amarte distante Y cobijar mi alma bajo todas las noches impías
Fría eres de acariciarte en mis ojos Con el simple paso de tu andar Como si llevases velo de sombra Y en ella, el cielo estrellado de mis silencios
Toqué tus manos con rostro de niño Pero ni sabes, ni sabrás del fuego enclaustrado Porque de haberlo querido No sería roce sin causa, sino yugo de tu condena
Igual que nube en la tarde Elevo mis iris de sueño, para verte los labios Parecieras nido de vida en un granado Música y sangre, deseos del hombre De verte pasar, solo Me pareces fría, pero se me quema el alma
Amiga Te llamaré siempre amiga Hasta el día que la distancia me obligue Y vengas entonces de golpe Como abriendo las ventanas del tiempo helado A recordarme que la amistad, nunca fue cosa de nuestros labios Mucho menos, de los corazones mezclados Si te dijera, te quiero Tu pensando de amiga, yo de amor enamorado, pero callado Serías tímida entrega, esperando el veranillo de mis labios Yo en cambio, un susurro ardiente En espera del gran incendio de tu cuerpo
Porque cuando no estas presente Todo el amor de los mundos llega en un solo grito Uno tremendo y sordo, a herirme el pecho como nunca antes Por eso juego a desearte sin decirlo Y tú a callar por saberlo Amiga, me besas como amiga Y en silencio te despides Te despides, como amante que agoniza Como abrazo que se siente frío, mínimo
De
mi bastedad ausente Ya podrías ser río De mi vastedad ausente de mares Porque en él desgranaría Uno a uno, los sentimientos de mi causa Esperando del largo viaje La muerte unida a tu vida
Ya podrías ser estrella del alba Cuando los trigales comiencen a ser olas doradas Porque en la antesala del día Tuvo el hombre los pilares de sus miedos Y el poeta, los mil varales de sus deseos
Ya podrías besarme como la tarde, en la frente Que estas lágrimas son perlas de mi fortuna Valentía intacta de la tristeza Por tanto sentimiento joven declarado Tanta primavera, desangrada de flores
Solo,
a solas Hay cosas Que solo puedo decirte, a solas Con el silencio umbrío y compañero de mi pecho Como si de unas venas abiertas Goteasen amor y sangre por los dedos
Son poemas Son verdades
Hay cosas, que solo sé decirte En la distante noche Desterrándome de mi boca Y aun con sed de tus besos Entre estrellas y deseos de niño Solo sé decir sin mirarte Cosas de algún poeta Cosas, de mi alma despierta
Tu boca me supo a crepúsculo... ----------------------------------------- Tu boca me supo a crepúsculo A lunas sobre río, tus ojos despiertos Yo sembré un beso sobre tu atardecer carnado Y con él, una noche de espejos Un rocío fluido y de fuego
Quisiste lecho de flores Pero ya todas dormían en sus colores Solo el jazmín confundido de tu pelo De brisa distante, yacía educada de altura Como si llorasen las estrellas Parecían faros de blancas plumas caídas, Hilos de fina brisa hablada en perfume
Tu piel fue el horizonte olvidado Y a la media noche El reloj acelerado de tu pecho Un fulgor marchito de albas Fuimos cita bajo las estrellas Como el gallo intentando su silencio Compartimos caricias de arroyos plateados Besos, que me supieron al crepúsculo lento
Igual
mi amor y mi pecho No sé si la noche es al día O el crepúsculo al alba, se persiguen No sé si es el viento que empuja O son las nubes que dirigen Igual mi amor y mi pecho Igual mi boca y su silencio besado No sé dónde la luna y el sol se confunden No sé dónde comienza el amor Que no la agonía Que no, el latido tan asfixiado
Invernal
Al mar nuestras miradas Como el último río cansado Que ya ronda el invierno Nuestras pieles desnudas Nuestras cumbres de Mayo Al mar Bajad corazones Bajad albas celestes Flores, gorriones, almas del norte Siempre al sur Que vencen los albos guerreros Del puñal helado De la sangre seca, en nuestra antigua tierra Al sur, los corazones Siempre al sur Que tengo miedo a perderte Latido de invierno, entre silencios tristes Entre recuerdos verdes
No recuerdo ------------------ Amor mío Tu tenías tu cielo Yo mi propia sombra Y mi camino sin huellas Uno era el día y el otro la noche Hasta encontrarnos
Parecíamos veleta que intentase marcar dos vientos Sin nombres, sin destinos, sin lugares para un beso Tú en tu nube, yo en mi estrella Hasta encontrarnos
Amor mío No sé cuantas albas, habrás rezado Yo no recuerdo Cuantos crepúsculos he llorado No recuerdo Cuantas veces te he llamado Hasta encontrarnos
Eres
mujer Eres mujer, de luz oceánica en la mirada De aromas trenzados sobre las brisas del pelo Y dulce fruta madura de estíos contra el pecho Eres mujer, de atardecer desangrado en los labios De agua estancada en plata sobre la piel Reflejos de la noche, destellos del fatuo fuego Eres de cera derretida De rosas sin patria en los dedos De caricias, de primaveras endémicas sobre mi cuerpo Eres mujer para el poema perfecto Para el amanecer, para el mañana sin destino Para el desvelo más largo y hermoso Eres mujer, bandera para mis sueños Sed y hambre para el camino Capricho para las soledades arraigadas Deseos para el silencio
Carente Me falta boca para besarte Piel para rendirme en tus caricias Me faltan ojos que retengan tu imagen Iris, que aniden las heridas de mi deseo Porque tú no las sientes, pero en ti, Clavo el punzón ardiente y constante De todas mis pasiones Porque tú no te has dado cuenta Pero confundo tu sangre con la tarde La tarde, con los besos más desesperados Aquellos que nunca te he dado Me falta valor para robarte el alma Me falta cobardía Para despedir tu boca de la mía Y lucrarme exhausto de tu cuerpo De tu vida
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