ENMANUEL CASTELLS

 

 

SIGNOS COMO ESPEJOS

 

Detrás de una mujer

siempre hay un misterio.

Uno mira sus ojos y sabe

que ocultan algo, que enseñan algo.

Detrás de ella se van las miradas

se quedan prendidas de sus curvas

y uno quiere saber que tal será

el deseo en esas carnes,

que tal su corazón, que tal cómo vive,

cómo piensa

cómo ama.

Detrás de una mujer siempre hay un hombre

una historia que le ha desgarrado el alma,

quizás una nueva esperanza

una búsqueda insaciable del ser ideal

una noche que se cierra sin llamadas ni encuentros

una soledad, un sexo sin ganas

un beso honesto

otro mañana.

Detrás de mi mujer no se mueve

ni siquiera mi sombra

ella es libre aunque me reclame

ella es Ella aunque yo sea Yo

ella sabe dónde queda mi puerta

mi almohada, otras cosas…

No la sigo

Yo la espero: siempre

Algún día vendrá con sus mariposas y se quedará

algún día dormirá entre mis brazos

uno mira sus ojos y sabe

que ocultan algo, que enseñan algo

algo de amor

algo de un no se que…

Detrás de esa mujer, Existo.

Ella lo sabe.

Yo no siempre lo sé.

 

 

PERFIL DE INTERNET

 

Hombre de cuarenta años se anuncia,

necesita un espacio en tu cama

una buena mano que sepa hacer otras cosas

además del café,

una voz, al menos una que diga

Buenos días amor, ¿qué tal este sueño?

Prometo aglutinar pájaros, mariposas y caballos

ser confidencialmente sincero y destronar

ayes y fantasmas,

transferir tus penas a mi pecho y emborracharnos

de risas, abrazos, orgasmos y silencios.

No estoy hecho solo de sexo,

prefiero otros momentos de tu alma, las recaídas de

tu vida convertidas en esperanza,

la utopía posible,

la canción de los vencedores…

Me considero potencialmente sociable

estoy harto de hablarle al silencio

de acompañarme de soledades

de que se pierda el sonido de mi voz

ahogada en tantos soliloquios.

Prometo respetar tu pasado,

darle luz verde a tu futuro

y que nuestro presente se construya de mutuo acuerdo.

Puedes volar adonde quieras con la seguridad

de que este siempre será un nido seguro.

Tal vez uno que otro día no estaremos de acuerdo,

pero yo sabré encontrar el concilio con un beso en

la nuca y un perdóname suave

O a lo mejor una ligera lágrima tuya sea una luz,

una suerte de espejo que nos ayude

a seguirnos mejorando.

No prometo eternidades,

la eternidad será el tiempo que decidas amarme

tu capacidad de entrega, pasión y otras locuras.

No anuncio nada más…

Lo que falte por saber será un asunto entre tú y yo.

Desde ahora queda abierta mi Bandeja de entrada.

 

Enmanuel Castells

Octubre. 2004

 

 

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