ANTONIO, EL CORSARIO

 

"Anochecer en Nápoles".

Fotografía: Isabel Miralles. 13-7-2003

 

 

Soy un poeta de antiguo,
pero siempre en mi pequeño ámbito familiar y de amistades.

Nací en Madrid, hace mucho tiempo,
y comencé a escribir poesía a los 16 años.
Estudié informática y he trabajado en mi profesión
durante 35 años, hasta mi jubilación el pasado año.

Mi poesía trata de abarcar algo inabarcable como es el AMOR.
He procurado que mis poemas sencillos
se ajusten a metro y rima,
pero sin ceñirme exclusivamente a ellos.
Debo reconocer que mi afición por escribir poemas
renació de nuevo hace cuatro años
y rara es la semana que no escribo alguno,
aunque muchos de ellos van a parar directamente al cesto de los papeles.
Me gusta ser perfeccionista y elaboro bastante mis poemas,
aunque en su versión primigenia siempre los escribo a golpe de sentimientos.

 

POEMAS

 

Soñador

Si soy un soñador, tú eres mi ensueño
si soy poeta acaso, tú mi rima
si no quiero vivir, tu eres mi vida
si apasionado soy, tú eres mi fuego

Muero entero de ti y de mí muero,
soy un beso agotado, una sonrisa,
la noche en soledad, la abierta herida,
una sombra lejana, un mar de anhelos.

Voy a cubrir de rosas todo el mar,
y a enlosar con sus pétalos el cielo,
y decirte al oído qué es amar.

Para que nunca digas que te quiero
del modo que te quieren los demás.
Que nada sin tu amor es verdadero.

 

Alcánzame

Alcánzame y procúrame el veneno
que la vida me da y mi vida arranca..
Rodéame y tus brazos que me prendan.
Roba mi libertad y hazte mi dueña.
Aleja de mis ojos toda luz y de mis labios
el agua que de tu boca no sea.
Fabrica mi mazmorra con tus senos .
Que el potro de mi cuerpo sea el tuyo.
Despedázame el alma con tus versos.
Vacíame las venas y el cerebro.
Agosta mis miradas, marca a fuego
con tus ojos de noche mi descanso.
Haz que perezca en tí, mas no me hieras
con la flamígera espada de tu ausencia

Corsario©

 

Desamor

Hay un gélido viento que se irradia desde tu ojos bruñidos de hielo...
Un dolorosamente lejano rictus en tus labios.
Un silencio atronador en tus palabras.
Y rodeándote toda, una acerada coraza de indiferencia
y un dardo de desprecio en tu mano presto...
Pasaste junto a mí, con tu mirada y tu suave decir me esclavizaste.
Me hiciste poseer tu alma toda, tu todo singular,
tu cuerpo ardiente, tus pérfidos labios,
tu amor silente,
tus expresivos ojos y tu mente.
De mí extrajiste savias de ternura, encendidas palabras, sentimientos,
entregas despiadadas, ojos yertos perdidos en los cuerpos enlazados,
Arrebataste mi alma, mi cordura, el íntimo placer, la voz oscura,
el decir de mis labios en tu oído y los suaves gemidos de locura.
Y un día, sin palabras, sin un porqué, sin llantos, sin ternura,
tan solo porque sí... ya no estuviste...
Solo soy un remedo de mí mismo, un cuerpo huero sin esencias,
una terrible nada, una indolencia, un necio sin pudor....
Soy una esfinge
perdida en un desierto de silencios.
No siento ni dolor, ni angustias siento.
Que en el fondo de mí, sé que estoy muerto.

 

Corsario©

 

 

Ciego

Y esparzo mis palabras
al viento frío y huero.
Son sílabas inertes que nada significan;
son hielo, fuego, aire, agua, luces, sombras, estrellas, agujeros...
Estoy vacío y solo, sin nítidos recuerdos, sin sueños percibidos,
sin ni siquiera olvidos.
Alzándome desnudo sobre el horizonte yerto.
No busco nada fijo, ni siquiera presiento dolores, ni torturas, ni venturas, ni besos.
Solo siento mi nada, mi negrura, mi sobria soledad, mi alma sin venas.
La luna me mira desde arriba, escéptica y esquiva.
No me cuenta tus cosas, como antaño lo hacía.
Y no hay luceros verdes que me recuerden tus ojos.
Me estoy desvaneciendo despacio, sin premuras, poco a poco,
sin palabras que conformen mis huesos de vida.
Moribundo de mente, de espíritu agonizo.
Y a lo lejos, solo percibo un destello apagado.
El rojo de tu boca
.

Corsario©


 

 

NO ES LA LUNA

No es la luna, ni estrellas, ni la playa,
ni siquiera son sábanas de seda,
ni mis labios rozando tu melena,
ni caricias de dedos en mi cara.

No es la música suave, ni palabras,
ni el vislumbre fugaz de tu cadera,
ni el soñarte a mi lado en la vereda,
ni el saberte a mi vida encadenada.

Lo que me hace feliz, lo que me anula,
es mirarme en tus ojos y sentirme
penetrado de amor por tu ternura,

Que tus besos son míos y sin duda
toda tú te me has dado sin pedirme
más que un poco de amor en la penumbra.

Corsario©


RECUERDOS NOCTURNOS

Esta noche volví a tener tu cuerpo,
ese cuerpo divino que idolatro.
He sentido tus manos en mi pecho,
y he bebido los besos de tus labios.

Han subido caricias a mis dedos
que he dejado prendidas en tus flancos.
He rozado la seda de tus senos
que han brotado de lirios en mis manos.

He gozado el placer de tus gemidos
y he gemido el placer entre tus brazos.
He gastado mi amor en dar cobijo
al amor que me daba tu regazo.

Hasta el cielo subimos al tenernos
desde el cielo bajamos a adorarnos
y después de la gloria de querernos
disfrutamos la gloria de entregarnos.

He dejado camino entre mis sueños
al sueño de entregarme sin descanso
a este amor, que es entrega y es empeño,
a este amor que es tu amor. Yo te lo he dado.

Corsario©

REMEMBRANZA

Llegaste silenciosa hasta mi vida
con un dulce reposo y mil palabras
que hicieron que mi ser encadenaras
sediento de cariño y de caricias.

Vivimos días dulces (vino y rosas)
vivimos largas noches embrujadas
reímos, nos amamos, sin que nada
pudiera separar cuerpos ni sombras.

Hoy te has ido en silencio cual llegaste
sin reproches, sin llantos, sin delirios,
has dejado tan sólo un cruel vacío
y una daga de amor que me clavaste.

He querido llenar el hueco tuyo
con palabras, con risas y locuras
más mis lágrimas ruedan sin mesura
mientras finjo querer a quien rehuyo.

Poco a poco el silencio me sepulta
poco a poco me voy sintiendo loco.
Ya no quiero seguir viviendo solo
recordando tu amor. Quiero una tumba.

Corsario©

CLARO FIRMAMENTO

Claro firmamento
que miramos los dos.
Me siento tibio,
como la brisa que acariciaba tu rostro;
atrevido,
como el pétalo que cayó entre tus senos.
Y lejano...
como aquella tierra, apenas entrevista,
al borde del horizonte.

El paisaje, la noche, las olas,
la brisa, la esquiva luna.
Todo me recuerda a ti.
Sólo que ya no estás a mi lado.
No sé si volverás.
Al partir,
vi un destello de amargura en tus ojos,
una sonrisa triste, un ademán doloroso.

Nunca supe qué hice, que tanto te dolió.
No quisiste decirme qué te alejaba de mí.
Y así el dolor ha envuelto mis días.
La tristeza, mi compañera de tantos años,
ha vuelto a ocupar el lugar que tuvo
en mi alma.

Miro mis dedos fatigados de escribir versos
que ya no sé escribir.
Mis ojos, acuosos en tu recuerdo,
no pueden percibir apenas las palabras.
Estoy azul, como el firmamento
y poco a poco me iré volviendo oscuro
como la misma noche,
hasta que acabe la senda (tan larga ya),
que aún me quede por recorrer.

Corsario©

HOY LA LUNA ME MIRA CON TUS OJOS

Hoy la luna me mira con tus ojos,
distante como tú y como tú cercana,
dejo vagar tu imagen teñida de recuerdos
y escucho tus palabras...
(campanas de cristales) en mi mente.
¿Sabes? no hay olvido, ni paz,
ni hay esperanza, ni desesperos hay.

Hay mucha calma en este transcurrir de días,
noches, lunas, esperando leer de nuevo tus palabras.
Cuando llegas, me dices, me comentas,
me vacías tu alma... y absorbo tus palabras.
Por ser tuyas, coloco en anaqueles de colores
tus vivencias, tus sueños, tus tristezas,
tus sonrisas, tus risas, tu esperanza...

Y hago acopio de ti, de tu dulzura,
de tu intensa pasión (que nunca es mía),
de tus días ardientes, de tus gozos,
de tu calmo dolor, de tus fragancias,
de tu nueva emoción, de tu vivir sin calma.

Cuando el sol me amanece y tú te marchas,
reviso con ternura todo aquello que has dejado en mi vida.
Lo dejo penetrar dentro del alma,
lo absorbo con deleite, lo asimilo...
y coloco en tu imagen otra llama que brille
junto al mar, otro brillante
que destelle armonías en el alba.

Poco a poco tu luz me va llenando,
como la luz del día. Desvanecen las sombras tu presencia.
Me siento vivo en ti.
Con dulce calma, me dejo dominar por tus palabras,
las arropo en mi ser, les doy cobijo...
Cuando la aurora estalla entre mis manos,
me siento en comunión con tu recuerdo.
Y así puedo vivir un nuevo día.

Corsario©

UN SUEÑO

He soñado tus labios en los míos,
y tus manos ardientes recorrerme,
a tus labios temblando por verterme
mil palabras de fuego en mis oídos.

He gozado, en mi sueño sin sentido,
de la luz de tus ojos, el perderme
en su dulce mirar y estremecerme
al rozar con mis manos tu vestido.

He dejado a mis manos extendidas
jugar con tus caderas y con calma
buscar tus dulces curvas escondidas.
He sentido nacer dentro del alma
palabras para ti, nunca aprendidas,
que se aferran a ti, sobre tu cama.
Y con ellas dejé mi cuerpo entero
fundido con el tuyo, rosa y fuego.

Corsario©

 


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